Durante más de cuatro décadas, un pequeño comercio de charcutería de Zaragoza ha sido el punto de referencia para generaciones de clientes que buscan calidad y trato cercano. A lo largo de 42 años, su presencia se ha sentido en comidas familiares, celebraciones o en la simple rutina diaria. La empresa, creada por la familia Pascual en el año 1984 y también conocida como Jamones Pascual, ha conseguido durante años deleitar el paladar de sus cientos de clientes zaragozanos. Así lo demuestran las reseñas que sus compradores dejaban en Google, puntuando al establecimiento con 4,5 estrellas.
Sin embargo, como ocurre con tantos negocios familiares con el paso del tiempo y el cambio de circunstancias, el pasado 31 de enero llegó el momento de decir adiós a esta etapa. Tras 42 años de actividad, Charcuterías Pascual cierra sus puertas con el cariño de sus clientes más fieles, poniendo fin a una historia de dedicación y servicio.
De Charcuterías Pascual a Don Eusebio 1924
Charcuterías Pascual cierra sus puertas tras 42 años de actividad en su establecimiento de C/ Miguel Servet, 87 de la capital aragonesa. Así lo anunciaban los últimos días a través de sus perfiles de Facebook e Instagram, en los que también indicaban que el relevo lo toma Don Eusebio 1924, una casa familiar de casi 100 años de historia y construida por varias generaciones. Esta empresa, según indica Charcuterías Pascual, "conoce el ibérico desde el origen y trabaja con estructura propia". Disponen de presencia en tiendas gourmet y un equipo de profesionales que vive el producto "de verdad".
El pasado lunes 2 de febrero tuvo lugar la inauguración en el establecimiento para dar la bienvenida a Don Eusebio 1924 en esta nueva etapa de la mano de sus mejores propuestas: jamón ibérico de bellota, montanera y crianza en libertad, curación lenta y artesanía de generaciones y selección gourmet para disfrutar sin prisa.
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